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sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Cómo saber si te "estás clavando" con alguien aunque creas que no..?

Una disculpa de antemano, pero sólo se hablar con la Neta y con base en lo que pienso. ¡Nos encanta "cilindrearnos"! y darle mil vueltas a lo que pasa cuando estamos "dateando" o romanceando;   cuando en realidad, en el fondo sabemos si estamos actuando y pensando con inteligencia (tanta como lo permite el estado neurofisiológico del enamoramiento). Esto va desde decir que estamos ¡súper! sin compromisos serios; hasta jurar que nos ama, pero "tiene miedo al compromiso o porque cree que eres mucho para ella/él".

Culturalmente, tenemos una Gran Hambre de Hembra o de Hombre; y la sociedad nos lo refuerza todo el tiempo; por lo que es muy fácil caer en el juego del auto-engaño. Por ello te presento algunos puntos que indican si a pesar de no aceptarlo, estamos ¡Como "chinampiiina" por el cuate o vieja en cuestión! 
“La vanidad es la trampa de la razón”, y cuando bajas tus estándares, es muy fácil que empieces a "enamorarte" o "encularte"  aunque en realidad, no sea la persona ideal para ti y estés a 2 minutos de pararte en una gran pila de mier... 
Lee lo siguiente y si coincides... ¡Te gusta mucho más de lo que crees o quieres aceptar! 
  1. Una vez que alguien te empieza a gustar mucho, ves todas sus cualidades. Es más divertido, inteligente. Sensible que el resto. En corto, se ha convertido en alguien especial para ti.
  2. Cada vez piensas más en él. Esperas un whatsapp, facebook messenger, sms o llamada; checas tu email constantemente, facebook, instagram, twitter, y si no has recibido nada comienzas a preguntarte si está funcionando bien la Red. Te descubres pensando en las veces que han estado juntos y varias cosas simples te lo recuerdan. ¡Oh sí, es cierto! Ha captado tu interés.
  3. Cuando te gusta alguien l@ engrandeces. Ves sus cualidades mucho mayores y sus defectos los pones de lado o los ves como algo divertido o lindo (sus activos se vuelven sus pasivos, a futuro). 
  4. ¿Comienzas a sentirte apasionada por él? ¿Te has descubierto escribiéndole mensajes? ¿Cuándo estás a su lado esas emociones se intensifican? ¿Empieza a cambiar tu estado de ánimo en función de si está o no… O si te contacta o no?
  5. ¿Has dejado de comer o dormido menos?
  6. ¿Has cambiado para verte más atractiva para él?
  7. ¿Quieres que sea exclusivo de ti? Si era un “acostón casual” no debería importarte si está con alguien más o no. Si comienza a importarte, quiere decir que ya te gusta de más. 


Si el sentimiento es recíproco ¡Está poca madre! Si no, probablemente comenzarás un viaje que incluye sentimientos de rechazo, enojos, celos, paranoia y finalmente, resignación. De alguna manera, el proceso es químicamente impulsado (la dopamina otra vez, y algunas otras). Y es irónico que los mismos químicos que nos hacen experimentar dicha, éxtasis y amor romántico, pueden también llevarnos a la desesperación y depresión.

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twitter @keiyoshiki

domingo, 26 de mayo de 2013

¡Neta! ¿Es posible pagar por amor..?


¡Neta! Está “perro” el amor y las relaciones. A veces me pregunto si el hecho de leer, investigar y analizar los temas amorosos es favorable o al contrario… Cada vez me sorprende más la candidez de la gente, y no sólo de jóvenes sino de adultos que siguen creyendo que la persona que tienen enfrente y con la que han salido 1 ó 2 veces es el amor de su vida, a pesar de que es obvio que quizás sólo están ahí porque están siendo ayudados anímica o económicamente.


Con la edad, es obvio que, de repente, hay que “invertir” más en las relaciones (dar el paso de protagonista joven a Primer actor), pero una cosa es ser un caballero y pagar las “citas” y otra muuuy diferente mantener a alguien desde el inicio de la relación. No digo que esté mal, a fin de cuentas en las relaciones interpersonales, lo correcto es que el varón sea quien paga las cuentas, pero me parece que el dar –o “prestar”- dinero para gastos, celular, ropa, escuela, diversiones ¡es llevar el Hambre de Hombre o de Amor al extremo! ¡Una locura! Especialmente en la etapa temprana de una relación, que es cuando se construye a partir de conocer a la otra persona, más allá de lo bueno que pueda ser el sexo.
Ahora bien, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Pagar por sexo..: yo sí… De una forma u otra todos los hombres lo hacemos, a través de una cena, cine, café, tragos… Me atrevo a decir que –personalmente- incluso pagar por el acto en sí ¡se vale! No hay engaño, es una mera transacción. De hecho, lo considero más digno que pagar por “amor” y ¡ojalá fuera “por amor”! La realidad es que no puedes pagar para que te amen, si acaso por pretender que te aman. Porque en la mayoría de los casos estas relaciones operan como intercambios de belleza por fealdad; juventud por vejez; virilidad por “feminidad” (por no decir “jotería”) o “hotness” por “insipidez” o ¡una mezcla de todas!
Sin duda en una sociedad que promueve la vida en pareja sobre cualquier otra cosa, es obvio que estas situaciones ocurren, mi gran duda es si los involucrados, especialmente el “chichifeado” cree realmente que lo aman por su esencia como persona o está consciente de que está pagando por pretender ser amado, y por una relación. En mi opinión, lo ideal es que sea el segundo caso, pero no sé por qué me late que no estar consciente de esa realidad te hace más feliz y satisfecho.
Quizá en unos años cambie de opinión, pero al día de hoy –todavía- no pasa por mi cabeza pagar por la compañía de alguien o que pretendan amarme, a pesar de lo sólo que pueda estar… Bueno, en otra ocasión les cuento sobre la gente que se cree sus fantasías amorosas, ¡Neta! Viéndote en el espejo ¿¡Cómo puedes creer que un tip@ evidentemente mucho más hot que tú, se va a fijar en ti y te va a “rogar”, si sólo lo conoces por web o lo has visto un par de veces?! ¡Dios nos libre del hambre de hombre, y peor: del Hambre de Amor!